27 dic. 2011

Los perros del paraíso: la lectura


Me sorprende que Posse en este libro haga muchas más alusiones al presente, a lo contemporáneo a través de las adjetivaciones (por ejemplo) y en los comentarios en la narración que son en su mayoría anacrónicos; en comparación con El largo atardecer del caminante. Reparo en esto porque mi lectura es diferente. Creo que como recurso genera una recepción especial: es sorprendente como el mismo autor puede generar impactos distintos entre una escritura y otra.

Hay un libro de Łukasz Grützmacher (¿El descubridor descubierto o inventado?) que habla de este tema, entre otros que tienen que ver con la estructura y la forma narrativa, en un análisis completo de la novela.

El erotismo sigue siendo una de los puntos fuertes de Posse. La fuerza de los papeles femeninos también. Tengo el libro a mi lado, con un señalador que deja las primeras tres cuartas partes ya leídas, discriminadas del resto que aún no descubro.

Las lecturas por placer siguen, sin lugar a dudas, un hilo de intereses que tienen que ver con la formación que recibo en el profesorado, pero poder escribir estas líneas sin reparar en lo mucho que podría añadir, es un alivio: no podría expresar en ningún trabajo práctico (aunque sí en uno de esos finales orales, donde ya digo casi todo lo que pasa por mi mente) que las novelas históricas modernas, como ésta, me hacen pensar y sentir cada pasaje. Soy de interrumpir la lectura para meditar y ponerme en el lugar del personaje en cuestión, para darme cuenta unos minutos más tarde de lo me que pasó (de todo lo que le agregué al texto con la imaginación) y proseguir la lectura.

Para leer análisis de esta novela:



26 dic. 2011

Poemas hispanoamericanos: Rubén Darío

Rubén Darío - Cantos de vida y esperanza


Análisis del poema: Yo soy aquel

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA
Rubén Darío

A José Enrique Rodó

I
Yo soy aquel que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;

y muy siglo dieciocho y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinitas.

Yo supe de dolor desde mi infancia,
mi juventud... ¿fue juventud la mía?
Sus rosas aún me dejan la fragancia...
una fragancia de melancolía...

Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.

En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó de mármol y era carne viva;
un alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

Y tímida, ante el mundo, de manera
que encerrada en silencio no salía,
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía...

Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de "te adoro", de "¡ay!" y de suspiro.

Y entonces era en la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notas del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas.

Con aire tal y con ardor tan vivo,
que a la estatua nacían de repente
en el muslo viril patas de chivo
y dos cuernos de sátiro en la frente.

Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa varleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;

todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura...:
Si hay un alma sincera, ésa es la mía.

La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.

Como la esponja que la sal satura
en el jugo del mar, fue el dulce y tierno
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.

Mas, por la gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.

Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.

¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuyo virtud vence al destino!

Bosque ideal que lo real complica,
allí el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela.

Perla de ensueño y música amorosa
en la cúpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
y la boca del fauno el pezón muerde.

Allí va el dios en celo tras la hembra,
y la caña de Pan se alza del lodo;
la eterna vida sus semillas siembra,
y brota la armonía del gran Todo.

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.

Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita.
El Arte puro como Cristo exclama:
¡Ego sum lux et veritas et vita!

Y la vida es misterio, la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.

Por eso ser sincero es ser potente;
de desnuda que está, brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye de ella.

Tal fue mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horro de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.

Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira,
bruma y tono menor ¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol ¡toda la lira!

Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
si triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén... ¡la caravana pasa!

http://bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaLatinoamericana/Dario/poesia/yosoyaquel.asp

El yo poético coincide con el autor que repasa su obra literaria, mencionando sus libros y las características modernas que se pueden observar en sus poemas. Comienza recordando sus obras de juventud. Mediante metáforas que aluden a la naturaleza describe a su forma de escritura equilibrada y de gran belleza. Reconoce influencias de Victor Hugo, poeta francés romántico y de Paul Verlaine, también francés, escritor de poesía simbolista (reaccionaria al naturalismo y realismo).

La juventud del poeta moderna tiene la fuerza de un potro, y si no cae por la desmesura es por la voluntad de Dios. La repetición fónica en el verso “sentimental, sensible, sensitiva” realiza la significación de los epítetos a su poesía.

El alma joven solía también encerrarse, para luego salir en primavera. Le encanta las figuras de Galatea, “Ninfa, de Doris hija, la más bella” según los versos de Luis de Góngora y Argote y de la maquesa, figura de los poemas del ya mencionado Verlaine. Busca la sensación pura, natural y sincera para volcar en sus versos. Menciona su deseo de encerrarse en la torre de marfil, dentro de sí mismo, en su amargura. El arte es lo que lo melifica, lo endulza.

La naturaleza, específicamente la selva, le devuelve su armonía. El yo poético menciona a Piquis y Filomela, personajes míticos de la Grecia Antigua, para aludir a sus historias de amor y a las complicaciones que sufrieron. Hipsípila completa el cuadro de historias griegas. Su vida también está llena de dificultades. Cuando brota la armonía, no queda más que desnudarse y temblar de deseo y fiebre santa. El arte es salvación como Cristo, la metáfora afirma que como él es luz, verdad y vida; mantiene encendida la llama interior que es infinita. El intento del yo poético es lograr el equilibrio entre la tranquilidad y la fortaleza, entre el éxtasis de la creación a través de las palabras y el fuego interior del poeta.

Poemas hispanoamericanos: Redondillas de Sor Juana

Sor Juana Inés de la Cruz


Análisis de sus redondillas


Sor Juana Inés de la Cruz escribe redondillas junto a otras formas de poesía como sonetos, romances, décimas y liras, endechas, glosas, quintillas, ovillejos amorosos, religiosos, filosóficos y satíricos, numerosos romances y villancicos.

Hombres necios que acusáis... es una redondilla que está compuesta por diecisiete estrofas de cuatro versos octosílabos cada una. La rima es asonante dispuesta del siguiente modo: ABBA.

El tema del poema es la crítica a la actitud del hombre frente a la mujer. Los hombres rechazan a las mujeres que comenten pecado carnal tanto como las que muestran una actitud casta al entregarse al acto sexual.

Sor Juana acusa al hombre de ser partícipe y causa de los pecados femeninos desde la primera estrofa. En una pregunta que encierra el tema de la redondilla exclama el yo poético: “¿por qué quereis que obren bien si las incitáis al mal?”#.

Como expresión barroca, es necesario aclarar que durante este periodo la literatura sintetizó su producción en dos corrientes: el culteranismo y el conceptismo. Sor Juana Inés de la Cruz permite analizar en su obra las características de las dos corrientes. La Real Academia Española, en su Diccionario, dice que el culteranismo "consiste en no expresar con naturalidad y sencillez los conceptos, sino falsa y amaneradamente por medio de voces peregrinas, giros rebuscados y violentos y estilo oscuro y afectado". La corriente tiene características especiales sobre el uso del lenguaje: El léxico se renueva, el vocabulario se enriquece por la introducción de innumerables términos no usados hasta entonces. Tales términos son tomados del latín principalmente. En la redondilla analizada de Sor Juana , por ejemplo, introduce la palabra denuedo# en la estrofa cuarta que habla de la valentía del hombre que parece loco al tentar a la mujer y luego levantar quejas sobre lo que ella se atreve a hacer. Esto último es expresado a través de una metáfora en los dos últimos versos: “Parecer quiere el denuedo

de vuestro parecer loco

el niño que pone el coco

y luego le tiene miedo”.

Las alusiones mitológicas son recurrentes. Con el renacimiento, dioses, ninfas, héroes, y toda clase de personajes del mundo grecolatino invaden la lírica y estas expresiones continúan vivas durante el barroco. En Sor Juana, dos son los personajes del mundo griego y romano que, aunque son humanas, representan la cosmovisión de estos pueblos: Thais y Lucrecia. La primera representa el pecado, la tentación de la carne y el libertinaje que se vive durante las fiestas y banquetes. La segunda, representa la castidad, la bondad, la hermosura y el recato.

Para pretender, los hombres pretenden a mujeres como Thais, pero a la hora del compromiso, una mujer como Lucrecia es lo que eligen. Sor Juana manifiesta su disconformidad con estas actitudes al reiterar la palabra “necios” para llamar a los hombres:

“Queréis, con presunción necia,

hallar a la que buscáis,

para pretendida, Thais,

y en la posesión, Lucrecia”.

La metáfora es muy utilizada. Los culteranos se refieren a la poesía estrictamente literaria, que consiste en trasladar un término de su primera y más directa significación a otra que no es suya propia. En el ejemplo que a continuación se ofrece, el espejo es símbolo de la virtud de la mujer: su virginidad:

“¿Qué humor puede ser más raro

que el que, falto de consejo,

él mismo empaña el espejo,

y siente que no esté claro?”

desde la séptima estrofa y hasta la novena reitera que es igual la actitud de los hombres ante mujeres que acceden al “favor” o demuestran “desdén” y el yo poético se muestra quejumbroso del empeño masculino es quejarse si se los trata mal o burlarse si se los quiere bien. Así lo escribió Sor Juana:

“Con el favor y desdén

tenéis condición igual,

quejándoos, si os tratan mal,

burlándoos, si os quieren bien.


Siempre tan necios andáis

que, con desigual nivel,

a una culpáis por cruel

y a otra por fácil culpáis.


¿Pues como ha de estar templada

la que vuestro amor pretende,

si la que es ingrata, ofende,

y la que es fácil, enfada?”

En la décima estrofa el yo poético insiste en que la mujer que rechaza ofende al hombre pero la que lo acepta es fácil. Los hombre se enojan pero son los que hacen que la mujer sea “liviana”.
Con esta adjetivación continua la siguiente estrofa:
Son las mujeres livianas quienes causan enfado. Las que rechazan a los hombres causan pena. Son ellos quienes se quejan pero es preferible que la mujer rechace al hombre. Ellas son mejores si continúan puras:

“Mas, entre el enfado y pena

que vuestro gusto refiere,

bien haya la que no os quiere

y quejaos en hora buena.


Dan vuestras amantes penas

a sus libertades alas,

y después de hacerlas malas

las queréis hallar muy buenas”.

En la estrofa décimo segunda, el yo poético culpa al hombre por rogar a la mujer que se entregue al sexo. Ella es la que cae rogada en una pasión errada ante el que ruega de caído.

“¿Cuál mayor culpa ha tenido

en una pasión errada:

la que cae de rogada,

o el que ruega de caído?”

Esta pregunta se intensifica en los siguientes ocho versos. Es retórica, pretende culpar al hombre por los pecados cometidos:

“¿O cuál es más de culpar,

aunque cualquiera mal haga:

la que peca por la paga,

o el que paga por pecar?”


Pues ¿para qué os espantáis

de la culpa que tenéis?

Queredlas cual las hacéis

o hacedlas cual las buscáis”.

Se solicita que el hombre sea quien deje de pedir “favores” a las mujeres para que pueda ser castigada con razón aquella que busque amores y solicite a los hombres.

“Dejad de solicitar,

y después, con más razón,

acusaréis la afición

de la que os fuere a rogar”.

El hombre es pecador, y fundada es la opinión del yo poético que afirma que la arrogancia lleva con promesas a juntar los pecados (mencionados a través del diablo), el amor carnal (la carne) y las banalidades (en el mundo).

“Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia,

pues en promesa e instancia

juntáis diablo, carne y mundo”.



Poemas hispanoamericanos: José Santos Chocano

José Santos Chocano

Análisis del poema:


BLASÓN


Soy el cantor de América autóctono y salvaje:
mi lira tiene un alma, mi canto un ideal.
Mi verso no se mece colgado de un ramaje
con vaivén pausado de hamaca tropical...

Cuando me siento inca, le rindo vasallaje
al Sol, que me da el cetro de su poder real;
cuando me siento hispano y evoco el coloniaje
parecen mis estrofas trompetas de cristal.

Mi fantasía viene de un abolengo moro:
los Andes son de plata, pero el león, de oro,
y las dos castas fundo con épico fragor.

La sangre es española e incaico es el latido;
y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido
un blanco aventurero o un indio emperador.



El poema de José Santos Chocano trata del encuentro de dos culturas en una persona que siente fuerte pertenencia al suelo americano pero que sabe que en su sangre corre la tradición española heredada.

Se eligió este poema como representante del movimiento romántico en América por tener como temas la identidad del hombre y la búsqueda de lo originario. De manera particular menciona a la religión inca, a la región andina como paisaje americano y al coloniaje español.

El yo poético rinde culto al dios Sol, por su origen inca, pero cuando se siente hispano escribe y su poema expresa con delicada sonoridad sus sentimientos, como lo afirma en la metáfora que menciona a sus estrofas como “trompetas de cristal”.

Su raíces provienen de una casta mora pero también de la tierra andina. El verso menciona a la plata como símbolo americano (el metal ha sido buscado y encontrado en la zona) y al oro y al león como símbolos castellanos (el oro es la riqueza más grande para el español, y el león es símbolo de fuerza en sus escudos heráldicos). El yo poético afirma que puede fundir con “épico fragor” o extraordinaria fuerza estas dos castas. La épica incluye la aventura, que se menciona más adelante por el yo poético. De no ser poeta, afirma, sería un blanco aventurero (en busca de riquezas) o un indio emperador, figura con alto poderío en su tierra. Ambas figuras simbolizan el honor y el poder en cada casta.


3 dic. 2011

Los caligramas








Quedaron fuera del calendario escolar... pero ¡ya están listos para trabajar el año próximo!

17 nov. 2011

El sadismo anal de Erzsébet Báthory

Introducción

Se ha escrito mucho sobre Erzsébet Báthory. Las búsquedas de textos sobre su leyenda pueden hacerse realmente extensas. Hay dudas sobre la veracidad de los hechos contados, acerca de los 630 asesinatos que se le adjudican. La mayoría de los lectores eligen creer en ellos, porque se sumergen en ensayos y ficciones que describen los más sangrientos episodios que puedan encontrarse en la literatura universal, junto a otras narrativas del horror.

Las novelas más renombradas sobre la condesa son: Drácula, el no muerto (2009) y Ella, Drácula de Javier García Sánchez. También hay una lista de relatos que incluyen su historia en alguno de sus capítulos, como personaje secundario o como leitmotiv, como es el caso de 62/ modelo para armar, de Julio Cortázar.


Puede mencionarse especialmente la obra de Valentine Penrose en la que se inspiró Alejandra Pizarnik para realizar este ensayo poético en prosa para darle un marco a su texto. Ella afirmó ante una pregunta: “¿Cuál es mi estilo? Creo que el del artículo de la condesa. Insisto, una y otra vez, en la fascinación por el tema de mi nota. Nunca después volvió a sucederme algo parecido”.

“La Condesa Sangrienta” apareció primero en la revista ‘Diálogos’ y en ‘Testigo’; en 1971 fue publicado como libro por la editorial Aquarius. En 2009 fue lanzado por Libros del Zorro Rojo.

Muchos son los temas que dispara la lectura de “La condesa sangrienta” de Alejandra Pizarnik y que han sido analizados a través de diversas interpretaciones: la condición de mujer sola de la condesa, su vida de encierro en el castillo, la aristocracia, el poder, la impunidad, la magia roja, la melancolía -característica del hombre en la Edad Media y el Renacimiento-, el culto a la belleza, el egocentrismo a través de las miradas sobre sí misma en el espejo, la sangre -sus poderes rejuvenecedores y como característica vital de la mujer-, las significaciones del color rojo y la primacía del negro, las vampiresas, la maldad representada durante años en la figura de la mujer -incluso dentro de la interpretación religiosa-, lo siniestro, el razonamiento humano para diferenciar el bien del mal, lo dicotómico expresado a través de estos valores (Dios y Diablo, paraíso e infierno), la elección de sus victimas –todas mujeres-, y su condición de lesbiana expresada en casi todas las obras sobre ella. Aunque parece que todo ha sido escrito ya, hay un análisis que no ha sido agotado: el sadismo llevado a la práctica extrema en la cotidianeidad de la vida de la condesa.

La forma de sadismo de la condesa

A través de teorías freudianas y de otros estudios de psicología se trató el caso de Báthory a través de la explicación de la neurosis como es el caso de Isabel Monzón en un escrito académico sobre Báthory de 1994: “La Condesa fue, por mandato del patriarcado, empujada a lo siniestro. El hecho de ser mujer era condición suficiente para quedar relegada a la izquierda, del lado de los condenados, de los no elegidos. El vicio de la sangre, la oscuridad de lo clandestino, el destierro a los infiernos, le estaban destinados. Y ella obedeció el mandato.

Cuando Freud pasa revista a personas, sucesos, cosas o situaciones consideradas "ominosas", citando a Jentsch dice que "la duda sobre si en verdad es animado algo en apariencia vivo, y, a la inversa, si no puede tener alma cierta cosa inerte", genera el sentimiento de lo siniestro”, y hasta se estudió el tema del exceso presente en los textos sobre su vida como un acercamiento a las tragedias y mitos griegos. En este trabajo se intenta explicar a través del tema del sadismo las actitudes de la condesa y la trama del relato.

Es inevitable reconocer una intertextualidad directa con la obra del Marqués de Sade, quien quedó en la historia a través de su nombre, que se convirtió en el sustantivo que se utiliza para mencionar los actos cometidos con crueldad a las personas, por el contenido de la mayoría de sus escritos.

El sadismo, entendido como parafilia sexual, y definido como actos para la obtención de placer sexual a través de causar dolor físico o psicológico a alguien, está expresado en “La condesa sangrienta” a través de una exacerbación constante de las conductas sádicas por parte de la protagonista, que disfruta sin medida de las torturas inflingidas a sus víctimas.

Esta relación estrecha entre placer exclusivamente sexual y el dolor físico provocado a terceros se observa en la condesa. Sutilmente se incluyen detalles del erotismo que le provocan sus prácticas sádicas: “Durante sus crisis eróticas, escapaban de sus labios palabras procacesdestinadas a las supliciadas. Imprecaciones soeces y gritos de loba eran sus formas expresivas mientras recorría, enardecida, el tenebroso recinto. Pero nada era más espantoso que su risa”. Pero también se menciona el tema de manera directa: “el desfallecimiento sexual nos obliga a gestos y expresiones del morir (jadeos y estertores como de agonía; lamentos y quejidos arrancados por el paroxismo). Si el acto sexual implica una suerte de muerte, Erzébet Báthory necesitaba de la muerte visible, elemental, grosera, para poder, a su vez, morir de esa muerte figurada que viene a ser el orgasmo”.

Hay varios tipos de manifestaciones sádicas. En psicología, dentro de las teorías freudianas se conocen el sadismo oral y el anal, como fuente de inhibición que lleva al desarrollo del sadismo ya descrito en la adultez. En la condesa puede analizarse el primero, porque mordía a sus víctimas y el último, tomando como ejemplo algunos pasajes de la obra.

Características sádico-anales de Erzébet Báthory

Son dos: su condición de observadora y ama de las torturas –es ella quien dirige las acciones de las torturadoras-, y sus participaciones en algunas de ellas, como demostración fáctica de su necesidad de destrucción y control posesivo de la víctima.

Las escenas que hablan sobre los actos sádicos –quedan excluidas La fuerza de un nombre, Un marido Guerrero, El espejo de la melancolía, Magia negra, Baños de sangre, Castillo de Csejthe y Medidas severas por contener detalles de su biografía y patologías- pueden ser clasificadas según estas concepciones del sadismo anal que sufre la protagonista.

En La virgen de hierro Pizarnik escribe: “la condesa, sentada en su trono, contempla”. Esta cita es clara en la condición de espectadora de la protagonista, que puede sentir gozo ante la actitud de las torturadoras llevando adelante los actos sádicos que ella ha solicitado se lleven adelante.

Báthory es la dueña de las decisiones y ese poder es parte del sadismo en su posición de observadora: en la muerte por agua sucede algo similar, se le ocurre (o necesita) una nueva muerte ante sus ojos. He aquí la cita de la escena: “De repente

formula el nombre de alguna muchacha de su séquito. Traen a la nombrada (...) Ahora la muchacha está desnuda y parada en la nieve. Es de noche. La rodea un círculo de antorchas sostenidas por lacayos impasibles. Vierten el agua sobre su cuerpo y el agua se vuelve hielo”. El frío extremo funciona como último dolor penetrante en la víctima elegida; “la condesa contempla desde el interior de la carroza”.

En La jaula mortal se conjugan la pasividad de la condesa como observadora con su intervención en la tortura. Es un pasaje hacia su participación activa en otros tipos de martirios. Ella muerde a sus víctimas o les inflinge otras agresiones. Este es el fragmento que se está analizando: “ la "dama de éstas ruinas", la sonámbula vestida de blanco lenta y silenciosa se sienta en un escabel situado debajo de la jaula. Rojo atizador en mano, Dorkó azuza a la prisionera quien, al retroceder -y eh aquí la gracia de la jaula-, se clava por si misma los filosos aceros mientras su sangre mana sobre la mujer pálida que la recibe impasible con los ojos puestos en ningún lado. Cuando se repone de su trance se aleja lentamente. Han habido dos metamorfosis: su vestido blanco , ahora es rojo y donde hubo una muchacha hay un cadáver.

Por último, es necesario detenerse en la escena titulada Torturas clásicas que plasma la condición de sádica de Báthory y su búsqueda de control total sobre la situación, que llevada al extremo pone en juego al ciento por ciento esta parafilia cuando es ella quien ejerce la agresión de manera directa. En palabras de Pizarnik: “A veces colaboraba, y entonces, con gran ímpetu, arrancaba la carne -en los lugares más sensibles- mediante pequeñas pinzas de plata, hundía agujas, cortaba la piel de entre los dedos, aplicaba a las plantas de los pies cucharas y planchas enrojecidas al fuego, fustigaba (en el curso de un viaje ordenó que mantuvieran de pie a una muchacha que acababa de morir y continuó fustigándola aunque estaba muerta)”. En esta cita pueden apreciarse claramente las características del sadismo anal: el control y retención del objeto (la víctima) causa ensañamiento, incluso después de muerta.

A modo de conclusión

Más allá de todos los temas que pueden analizarse sobre el tratamiento ficcional de Pizarnik en la obra La condesa sangrienta queda demostrado que uno de ellos –el sadismo de la protagonista- puede ser analizado detalladamente en base a teorías psicológicas freudianas principalmente.

Quedan en el tintero muchas intertextualidades mencionadas y patologías evidentemente señaladas en la nouvelle.

Son interesantes las características estructurales en la obra, los epígrafes al comienzo de cada escena y su condición de palimpsesto, que se mencionan aquí como ejes posibles de ser analizados.

Bibliografía

Boeree, George; Teorías de la personalidad: Sigmund Freud (1856-1939), Traducción al castellano: Dr. Rafael Gautier. Consultado el 05/11/11 en http://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/freud.htm

Monzón, Isabel; Báthory: Acercamiento al mito de la Condesa Sangrienta; Feminaria Editora. Buenos Aires. 1994. ISBN 987-99025-7-2 Consultado: 21/09/11

En: http://www.isabelmonzon.com.ar/prologo.htm

Penrose, Valentine; La condesa sangrienta; Editorial: Siruela; Año 1962.

Pizarnik, Alejandra; “La Condesa Sangrienta” en Testigo, año 1, Nº 1, Buenos Aires, 1966.

Consultado el: 05/10/2011

Descargado de: http://www.megaupload.com/?d=E5F7LDDD

Robert Crooks, Karla Baur; Nuestra sexualidad; traducción de Our sexuality; USA.(1999); Buenos Aires; 2000.

Urcaray, Magali; 'La Condesa Sangrienta', de Alejandra Pizarnik. 5 de mayo de 2009. Consultado: 21/09/11 En: http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-condesa-sangrienta-de-alejandra-pizarnik

Venti, Patricia; La Dama de Estas Ruinas. Estudio de La Condesa Sangrienta de Alejandra Pizarnik; Ed. Dedalus; España; 2008. Consultado el: 05/10/2011 en:

http://books.google.com.ar

Otras páginas web consultadas el 05/11/11:

Sobre sadismo oral y anal:

http://www.educar-argentina.com.ar/AGO2005/educ100.htm

http://www.esacademic.com/dic.nsf/es_mediclopedia/50082/sadismo

8 oct. 2011

Análisis breve del cuento Manuscrito de un loco de Charles Dickens

Manuscrito de un loco

El relato

“Manuscrito de un loco” fue escrito en 1836 y pertenece a la colección “El guardavías y otras historias de Fantasmas” de Charles Dickens.

Se ha opinado que sus relatos trastornan haciendo cruzar [al lector] la frágil frontera entre la lucidez y la locura .

El argumento

La fotografía pertenece a Ramón Acevedo Arce, de Chile.

http://www.fotoperiodismo.org/source/html/GALARDON/ramonmencion/RETRATOS%20la%20LOCURA%20Mencion/index.html

Varios son los ejes que pueden mencionarse como temas tratados a través de la ficción de Dickens:

“la ironía reside en el modo en el que se aborda la locura del protagonista. El será un loco, pero es un loco astuto (logra cuantiosa herencia) y se da cuenta de la hipocresía de la gente y las injusticias que por egoísmo cometen los supuestamente cuerdos que son maquiavélicos, como los familiares de su joven esposa que sabiendo que esta enamorada de otro hombre la obligan a casarse con el sólo por conseguir su riqueza. Cuando ya no puede evitar ocultar a los demás su enfermedad, estando en el manicomio se siente feliz porque se ha liberado”. Es un saber popular que un loco puede ser inteligente, astuto, y actuar según sus elucubraciones: “acomoda” juicios de valor por sobre sus actos a su conveniencia, según el tipo de locura que sufra.

Un loco, es una persona que ha perdido la razón, o sufre de locura, enfermedad, que tiene trastornadas las facultades mentales. Según la Real Academia Española, el término loco define a quien tiene poco juicio, es disparatado e imprudente. El loco que protagoniza el relato de Dickens es quien, en la ficción escribe parte de su biografía, centrada en el proceso que sufre hasta enloquecer.

Hay muchas características de la psicosis (enfermedad psíquica comúnmente conocida como locura) que se describen en el relato:

· Replegarse sobre sí mismo, sin hablar con nadie:

“solía despertarme sobresaltado, caía de rodillas y rezaba para que se me perdonara la maldición de mi raza; cuando huía precipitadamente ante la vista de la alegría o la felicidad, para ocultarme en algún lugar solitario y pasar fatigosas horas observando el progreso de la fiebre que consumiría mi cerebro”.

· Cambios bruscos y profundos de la conducta: Está alegre en momentos inoportunos, siente de manera desbordada:

“Odiaba a ese hombre con todo el odio de un loco. Muchas veces mis dedos desearon despedazarlo”.

“...más que hablar grité, pues sentí que pasiones tumultuosas corrían por mis venas, y los viejos espíritus me susurraban y tentaban para que le sacara el corazón”.

· Creer sin motivos que la gente le observa, habla de él o trama algo contra él:

“solía reírme de puro placer, cuando estaba a solas, pensando lo bien que guardaba mi secreto y lo rápidamente que mis amables amigos se habrían apartado de mí de haber conocido la verdad”.

“cuando me acobardaba en cualquier rincón oscuro de una habitación atestada, y veía a los hombres susurrar, señalarme y volver los ojos hacia mí, sabía que estaban hablando entre ellos del loco predestinado; y yo huía para embrutecerme en la soledad”.

· Hablar a solas (soliloquio) creyendo tener un interlocutor, oír voces, tener visiones (alucinaciones visuales, auditivas) sin que existan estímulos:

“cuando me despierto sobresaltado de mi sueño y todo está tranquilo a mi alrededor, veo, de pie e inmóvil en una esquina de esta celda, una figura ligera y desgastada de largos cabellos negros que le caen por el rostro, agitados por un viento que no es de esta tierra, y unos ojos que fijan su mirada en los míos y jamás parpadean o se cierran (...)ese cuerpo es el de ella; el rostro está muy pálido y los ojos tienen un brillo vidrioso, pero los conozco bien. La figura nunca se mueve; jamás gesticula o habla como las otras que llenan a veces este lugar, pero para mí es mucho más terrible, peor incluso que los espíritus que me tentaban hace muchos años… Ha salido fresca de la tumba, y por eso resulta realmente mortal”.

· Tener períodos de confusión mental o pérdida de la memoria:

“Ahora no recuerdo ni las formas ni los rostros, pero sé que ella era hermosa”

· Experimentar sentimientos de culpabilidad, fracaso, depresión:

“Ella nunca me había querido; (...) pero yo no había esperado eso. Ella amaba a otro y a mí jamás se me había ocurrido pensar en tal cosa. Me sobrecogieron unos sentimientos extraños y giraron y giraron en mi cerebro pensamientos que parecían impuestos por algún poder extraño y secreto”.

La sensibilidad del loco

Al principio aparté cuidadosamente mis ojos de él, pues era consciente de lo que él no podía ni siquiera pensar, y me glorificaba en ese conocimiento: que la luz de la locura brillaba en mis ojos como el fuego.

Vale la pena incluir en este apartado algunas consideraciones desde el análisis de las imágenes visuales que ofrece el relato de este loco: el poder de su mirada, que transmite el grado de locura que lo invade, es un recurso potente para que la imaginación del lector vuele y se represente a este protagonista que pierde la cordura “por herencia familiar”.

Su destino es ser loco, y se siente liberado en su condición de encierro: esta paradoja parece hacer honor a la irracionalidad que pesa sobre sus hombros. En su casa, al comprobar que no es amado y que su mujer sufre por ese casamiento arreglado, siente un profundo ahogo que lo lleva a elaborar un plan de asesinato que luego cumplirá desordenadamente y bajo efectos de una profunda agitación, que Dickens expresa con frases rápidas, cargadas de descripciones sobre la locura: el éxtasis, el placer, la felicidad y el odio sin medida, la fuerza inhumana que posee el loco, el disfrute, la velocidad de sus actos, los pensamientos que pueblan su mente y los fantasmas, que llegan a dejar de asustarlo.

La imagen del final del relato es contundente: las sombras del ocaso y la primera luz de la mañana reiteran el destino gris del loco: ve a la figura que sigue en pie e inmóvil en el mismo rincón, escucha su cadena de hierro (que es música para sus oídos) y sigue saltando en su lecho de paja. Ese fue desde el principio su destino.

Las interpretaciones

Es un relato que abre al lector una serie de flexiones sobre la condición de un loco con respecto a su vida social, a sus interpretaciones sobre los sucesos que ocurren a su alrededor y de los que es protagonista, analizados desde su propia cosmovisión.

La pluma de Dickens no deja de ser autoreferencial. Su vida (que contextualiza cada uno de sus escritos) enmarca los sucesos, sentimientos y conclusiones expuestas en sus relatos.

En el libro titulado Revista de Asturias (1877-1833 y 1886-1889): Literatura, Ciencia y Sociedad en los Orígenes del Grupo de Oviedo de Andrés Osorio Hernández (que estudia las dos publicaciones científico-literarias dirigidas por Félix Aramburu y por Genero Alas) se encuentran mencionados todos los textos -originales y traducciones- que aparecen en la revista a través de su historia. Entre esos relatos se encuentra “Manuscrito de un loco”. Esto es lo que rescata Osorio Hernández sobre el texto: “... es una breve narración que responde al gusto de Dickens por los personajes marginales y los ambientes sórdidos, representados en esta ocasión por el texto autobiográfico de un loco malévolo que cuenta, desde la celda en que está encerrado y donde convive con sus propios fantasmas, su evolución hacia la locura”.

Es natural que los lectores de Dickens coincidan en la belleza de sus relatos y en lo que les produce al leerlos. Esta afirmación se comprueba al repasar las opiniones difundidas a través de libros de análisis o resúmenes de los argumentos de sus textos en la web. Podría afirmarse que sus “horizontes de experiencias” coinciden, y los lleva a tildar al terror propuesto por el escritor como estremecedor, sobrecogedor, sorpresivo e impactante . Esa es la experiencia estética más relevante al leer a este autor.

Para leer el cuento completo: http://vondrinio.wordpress.com/2006/10/04/el-manuscrito-de-un-loco-charles-dickens/

Sofía Prediger

2 oct. 2011

Análisis interpretativo: Poema 19 de Pablo Neruda


Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,

el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,

hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos

y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

---

Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras

de la negra melena, cuando estiras los brazos.

Tú juegas con el sol como con un estero

y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

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Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.

Todo de ti me aleja, como del mediodía.

Eres la delirante juventud de la abeja,

la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

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Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,

y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.

Mariposa morena dulce y definitiva

como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

Este poema de amor de Pablo Neruda tiene como protagonista a la niña morena y ágil. Es presentada como el objeto de amor por el “yo poético” desde el primer verso y reitera con una anáfora en el noveno verso su constante recuerdo. No está presente, y se corrobora esta idea hacia la mitad del poema, cuando el verso reza: …”nada hacia tí me acerca”.El sol es la figura todopoderosa que da vida a través de sus rayos, incluso otorga alegría a la niña. Esto es expresado por el poeta con reiteraciones de la construcción “el que...” (hace las frutas, cuaja los trigos, tuerce las hojas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos y tu boca).

En la segunda estrofa el sol es descripto: es negro, característica que refuerza la condición morena de la niña en esa imagen visual; y es ansioso, -está siendo personificado- porque recorre la melena negra de la niña y se arrodilla en su cabello cuando ella estira los brazos. Ella juega y es comparada por esa acción con un estero. Esta comparación encierra una nueva imagen visual que introduce la idea de un paisaje húmedo, en referencia endofórica a los versos que mencionan la embriaguez de la ola y el agua.

La delirante juventud de la abeja es una metáfora que alude a la juventud de la niña, a su vitalidad; comparándola con la diligencia y rapidez de la abeja. Esto puede interpretarse a través del atributo “delirante” que antecede a “juventud”: puede aludir al sonido del zumbido del insecto al escucharlo volar o batir con velocidad sus pequeñas alas posado en algún lugar.

La niña continúa presente en las metáforas: es la embriaguez de una ola y tiene la fuerza de una espiga. Toda la potencia de su juventud es expresada a través de estos versos.

El yo poético reingresa fuertemente en el acontecer del poema en la cuarta estrofa. Hay una personificación: su corazón busca a la niña, pero la significación de la palabra sombrío pesa, se intuye que no puede encontrarla; sin embargo la ama, porque es alegre y puede escuchar su voz. Hay una imagen auditiva que expresa esto, es una voz personificada porque tiene características de delgadez y soltura.

Los dos últimos versos completan las descripciones de la niña, que es comparada con el ambiente en todo el poema: Es Mariposa morena dulce y definitiva, una presencia fuerte y colorida; es el trigal y el sol, la amapola y el agua. Todas las alusiones a la naturaleza incrementan la significación que da el sol, con luminosidad, que representa la salud y vitalidad de la niña, como fue expresado a lo largo de las estrofas anteriores.

Sofía.

1 oct. 2011

Lista de obras de la literatura argentina

Miguel Cané: Juvenilia
Roberto Arlt: Saverio el cruel
___________: Los siete locos
___________: Los lanzallamas
Rodolfo Walsh: Esa mujer.
Jorge Luis Borges: Hombre de la esquina rosada
_______________: JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD
Mauricio Kartun: El niño argentino
Alejandra Pizarnik: La condesa sangrienta
Roberto Cossa: Gris de ausencia
Gabriel García Marquez: Un día de estos
Roberto Jorge Payró: El triunfo de los otros

Estas obras son parte del canon elegido por el profesor de Historia Argentina para repasar la literatura más sobresaliente de nuestro país desde 1880 hasta nuestros días. La mayoría se encuentran para descargar gratis en Internet y se encuentran relativamente fácil buscándolas con Google.
Los análisis que realizo se basan en contextualizar la obra, ver las características de los personajes, los ambientes de las acciones, la interpretación de la estructura de la obra y las características de enunciación, sin dejar de lado el eje escogido para "desmenuzar" las significaciones de la obra (embanderándome siempre en las teorías de la recepción, que me permite exprimir y explicar cada ocurrencia que pase por mi mente al leer la obra). Ojo, no voy hacia la demencia total, trato de analizar los textos desde un equilibrio, algo de cordura, aunque -quien sabe- no todas las veces lo logre.
Elegí La condesa sangrienta y me di cuenta de que muchos han escrito sobre la obra de Pizarnik, que a la vez escribió basándose en la novela de la francesa Valentine Penrose. Hay muchos blogs, ensayos y otros escritos en páginas web que pueden visitarse. La idea es ver todo lo que está escrito para encontrar una veta que no haya sido del todo tratada, para ahondar más en eso y aportar al mundo algo más, un granito de arena literario. Como algo tengo en mente y está en proceso, por ahora dejo los links por los que navegué estas semanas:
La obra de Pizarnik completa:
Artículo breve sobre la protagonista de La condesa sangrienta:





Nuevas lecturas


Nota al pie, Cartas, Fotos e Imaginaria. Son los títulos de los cuentos de Rodolfo Walsh que estoy leyendo para el análisis de las voces en el relato desde la mirada de la cultura letrada y la voz del otro, de lo subalterno. Se encuentran en sus obras: Un kilo de oro y Los oficios terrestres.
El trabajo interpretativo se basa en la teoría de Adriana Imperatore: Voces prácticas y apropiaciones de lo popular en la ficción de Walsh y tiene mucho que ver con el estudio que plantea educ.ar titulado Rodolfo Walsh: narrar la voz del otro en un lenguaje propio en uno de los debates propuestos para docentes.




18 ago. 2011

Abel Posse: Los perros del paraíso.





Este libro forma parte de la serie del descubrimiento junto a Daimón, Los heraldos negros (no los tengo en mi poder) y El largo atardecer del caminante (que me gustó mucho).
Trata la gesta de Colón. Veremos cómo me va en la aventura lectora.

Compré el libro a $10.- en un lugar inesperado: el hipermercado de barrio. Fue una compra sorpresa, tras la realizada días atrás. Obtuve, entre otros títulos: Las aventuras de Tom Sawyer y Mi planta de naranja-lima, clásicos que siempre están dando vueltas en las mentes de las docentes argentinas. Este segundo libro ya lo leí... con estos libros caigo en cuenta de que me sorprende lo dura que es la realidad a veces.


Lo que leí también, y en tiempo record, fue Yerma (Federico García Lorca), una obra de teatro que forma una trilogía sobre la vida en España en el siglo XX y el rol social de la mujer, junto a las obras: Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba.


18 jul. 2011

Estoy leyendo...


UNA SOMBRA DONDE SUEÑA CAMILA O´GORMAN
de Enrique Molina.

Tengo que admitir que me desconcertó un poco al comienzo... en la página 21 (dejando de lado el prólogo) empieza la novela. Estoy en la 46 y ya empieza a "gustarme" la lectura. Creo que voy a terminarla satisfecha... esos son los pensamientos que me invaden cuando empiezo a leer algo nuevo. No pasa siempre, porque a veces uno se "enamora a primera vista". En este caso, será un constante descubrimiento...

Confieso: No leo prólogos o reseñas, y en el caso de películas no leo las sinopsis. Prefiero descubrir la obra por mí misma, y después sí: a leer qué opina el mundo...

Descargar el libro:

Enrique Molina, considerado hoy como uno de los más importantes poetas de la lengua, nació en Buenos Aires en 1910 y llevó una vida variada e intensa. Estudió abogacía, fue tripulante de barcos mercantes y residió en diferentes países de América. Identificado con las ideas y los fines del movimiento surrealista, fundó en 1952, con Aldo Pellegrini, la revista A Partir de Cero. Su obra poética abarca Las cosas y el delirio (1941), Pasiones terrestres (1946), Costumbres errantes o la redondez de la tierra (1951), Amantes antípodas (1961), Fuego libre (1962), Las bellas furias (1966), Monzón napalm (1968), Los últimos soles (1980), El ala de la gaviota (1989) y Hacia una isla incierta (1992). Como pintor, actividad que también realiza, crea imágenes en una atmósfera de ensueño, ambigüedad y misterio que se corresponde perfectamente con su poesía. Una sombra donde sueña Camila O’Gorman (1973) fue su única -y extraordinaria- novela. Falleció en Buenos Aires en 1997.