11 ago. 2009

La importancia de la concepción del tiempo

Otra lectura un tanto más filosófica se desprende de la anterior (INTERPRETACIÓN VALORATIVA...) acerca de los mensajes que deja El perseguidor. Johnny Carter vive bajo los efectos de “la droga” como dice Bruno, y esto puede ser uno de las causas de su desinterés por el tiempo, que a su vez se convierte en obsesión: en primer lugar no cree en la arbitrariedad u ordenamiento que provee el reloj, está más allá de un compromiso y se ofusca del apuro que acompaña a la sociedad toda adondequiera que vaya: “Pasado mañana es después de mañana, y mañana es mucho después de hoy. Y hoy mismo es bastante después de ahora, en que estamos charlando con el compañero Bruno y yo me sentiría mucho mejor si me pudiera olvidar del tiempo y beber alguna cosa caliente” dice Johnny.
Sin embargo, no deja de pensar en cuánto duran las vivencias recreadas en un pensamiento dentro de los minutos de un viaje corto, lo que lo hace reflexionar acerca de cuál será el verdadero tiempo vivido por todos: ¿el del pensamiento o el que marca el reloj?
“Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Me empiezo a dar cuenta poco a poco de que el tiempo no es como una bolsa que se rellena. Quiero decir que aunque cambie el relleno, en la bolsa no cabe más que una cantidad y se acabó(...). Las cosas que parecen duras tienen una elasticidad...”.
Quien está más allá de la realidad, como Johnny, por su condición de talentoso nato, no hace más que filosofar de un modo que varias veces sorprende a Bruno, y con él seguramente al lector. Su modo de razonar deja lo irrelevante a un lado y parece que quienes lo rodean no entienden cómo debería funcionar el mundo –desde su perspectiva-.
Este es otro mensaje de Johnny hacia quien lo conoce por medio de Bruno y del mismo Julio Cortazar, quien le da vida a ambos. Pensar qué sentido tiene correr de un lado a otro, apurados, para llegar hacia un lugar o a ningún lado ya se vuelve recurrente.
Plantearse un disfrute verdadero de las cosas, de las obras, de las notas musicales tanto como de un libro es la concepción que se vislumbra en las frases de Johnny, esas que dejan sin efecto el reconocimiento hacia su música en un ranking de revista, o la importancia de un buen ensayo antes de un show, pues eso, ya lo está tocando mañana.

Interpretación valorativa de El perseguidor de Julio Cortázar

“Esto lo estoy tocando mañana”
El perseguidor, cuento escrito por Julio Cortázar y publicado en 1959 pertenece al género de cuento moderno. Forma parte de las obras incluidas en Las armas secretas y es una de las obras más distinguidas del autor, anterior a la novela Rayuela.
Saber que Cortázar vivió la mayor parte de su vida en París y que fue amante del jazz es clave para comprender los mensajes que deja su obra.
En los años en que escribió El perseguidor, Cortázar trabajaba como traductor para la UNESCO en Francia.
El autor ha dejado en claro algunos de los aspectos de este cuento como el por qué del tema y su fuente de inspiración, durante el programa de televisión español A fondo, el 11 de julio de 1977 decía: “La música en general y el jazz en particular para mí es una especie de presencia continua incluso en lo que yo escribo (...)
Mi trabajo de escritor se da de una manera en donde hay una especie de ritmo que no tiene nada que ver con la rima y con las aliteraciones, es una especie de latido de “swing” como dicen los hombres de jazz que si no está en lo que yo hago es una prueba de que no sirve y hay que tirarlo y volver (...)
El hecho de que El perseguidor sea un antecedente de Rayuela es algo que yo descubrí mucho después de haber escrito Rayuela, pero finalmente lo vi. El perseguidor es un poco una ´rayuelita´ . El personaje de Johnny Carter es un poco Oliveira de Rayuela.
Cuando leí la biografía de Charly Parquer quien yo admiraba inmensamente como músico sucedió una serie de cosas que había hecho a lo largo de su vida y que luego se ven en el cuento, coincidían exactamente con esa idea que yo andaba buscando y no encontraba. Entonces era bastante natural que yo al mismo tiempo asimilara un músico a quien yo amaba estéticamente y que al mismo tiempo se convertía en mi personaje. Le cambié un poco el nombre pero en la dedicatoria está la clave, que se trata de él”.
Tener estas declaraciones del autor es más que enriquecedor, ya que fortalece las hipótesis como lector que pueden generarse acerca de un mensaje valorativo sobre la carrera de los grandes artistas del mundo, de las consecuencias de los vicios y de la mirada del mundo que tiene un cosmopolita talentoso como Johnny, que deja sonando en la atmósfera frases magistrales como: “Esto lo estoy tocando mañana”.
Para entender el por qué de estas hipótesis basta con ver algunos aspectos del género, que el mismo Cortázar delinea en un artículo titulado Algunos aspectos del cuento, para la revista Casa de las Américas en 1970. En primer lugar resalta mediante una metáfora la brevedad del cuento: “No sé si ustedes han oído hablar de su arte a un fotógrafo profesional; a mí siempre me ha sorprendido el que se exprese tal como podría hacerlo un cuentista en muchos aspectos. Fotógrafos de la calidad de un Cartier-Bresson o de un Brasai definen su arte como una aparente paradoja: la de recortar un fragmento de la realidad, fijándolo determinados límites, pero de manera tal que ese recorte actúe como una explosión que abre de par en par una realidad mucho más amplia, como una visión dinámica que trasciende espiritualmente el campo abarcado por la cámara”. Es fascinante comprobar que el relato de la vida de Johnny, por medio de los ojos de Bruno, efectivamente hace explosión al ser leída y no solo presenta una simple sucesión de hechos sino que marca mensajes que llevan al lector a recapacitar, realizar una introspección sobre los deseos, su forma de vida, su modo de percibir el tiempo y su concepción acerca de la locura.
El cuento no sólo exalta la sensibilidad sino también la inteligencia del lector: tanto en descubrir recursos como la cita intertextual a un poema de Dylan Thomas, que originalmente reza: “walking alone in a multitude of loves”(caminando solo en/ dentro de una multitud de amores) pero que Cortázar modifica en cuanto a su significado al cambiar el verbo por waking (despertando) como recurso demostrativo del padecimiento de Johnny que sirve como leiv motiv del cuento; o al mencionar permanentemente la vida del saxofonista Charlie Parker –que como Johnny tuvo una agitada vida musical en New York, grabó los discos que dan testimonio del cambio en el jazz, su adicción a la heroína es total, vivió grabaciones fatídicas por su mal estado de salud, se negó a ir al club de jazz por no tener ganas de tocar, se dejó caer en varios estados depresivos, cae en el alcoholismo, y muere de un infarto (producto de una mezcla de cirrosis, ulcera de estómago y neumonía previos)-, al viajar en el tiempo –mediante anécdotas y menciones a planes futuros- y en el espacio, lo que por otro lado acerca a quien disfruta del relato a escenarios reales, textos literarios, artistas y costumbres de quien vive en Francia hacia 1950.
Esta década estimativa en la que ocurren los hechos que se relatan hasta la muerte de Johnny puede determinarse a partir de la similitud con el tiempo cronológico de la biografía de Charlie Parker; la mención del poeta galés Dylan Thomas al citar uno de sus poemas: “...y decía ‘ando solo en una multitud de amores’” (en tiempo pretérito imperfecto), lo que da a entender que Thomas ya había fallecido para el momento en que era leído por Johnny, -luego de 1953-; la actualidad y auge de las publicaciones Jazz Hot, The new yorker, Down Beat –con su referéndum o encuesta a lectores- y Paris Match; también por la vigencia de los cigarrillos Galouises, populares por ser fuertes y por la mención del tema Save it pretty mama, un éxito del jazz del siglo XX; entre otras muchas intertextualidades e inferencias.
Cabe mencionar que el ambiente de El perseguidor, no es un mero escenario de la acción, ya que París determina estados de animo y comparaciones con otros lugares del mundo por parte de los personajes. Este es el punto de partida afirmar que la mirada cosmopolita de Johnny, que reparte su alma entre New York y París, no deja nunca de describir cómo percibe el exterior y cómo siente en su interior.
En este punto es donde la percepción se agudiza para determinar hasta donde Cortázar nos cuenta la historia de Johnny y donde comienza la de Bruno, destacado y único narrador de los acontecimientos: no es un error apreciar al final de la obra que lo que se acabó de leer es la metodología de trabajo de un periodista dedicado a escribir y publicar tomos biográficos de un icono del jazz, pero esto es tan sólo la estructura que lleva hacia al final la primera historia, la principal: la vida de Johnny Carter.
¿Cómo se determina cuál es la estructura y cual es la historia que se quiere destacar? En este caso, por el final del cuento: Bruno relata lo que le sucede a Johnny a través de su recolección de datos y hacia el desenlace se entera de su fallecimiento mediante una carta de una amiga cercana a ambos.
Lo importante no es lo feliz que estará él y su esposa por haber podido publicar la vida de Johnny en dos tomos con su muerte incluida, sino el hecho de que la vida del talentoso músico de apagó y dejó como legado la transformación de jazz, la reivindicación de la importancia de los hombres iluminados por la musas más allá de sus debilidades, y la genialidad que puede llegar a alcanzar un ser humano al citar en su lecho de muerte a otro artista grande por su obra y mediante ella: “O make me a mask ”.
SOFIA PREDIGER

BIOGRAFÍA DE JULIO CORTÁZAR:

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1607

http://vidasfamosas.com/2009/03/30/julio-cortazar-icono-de-la-literatura-argentina/