
Enrique Molina, considerado hoy como uno de los más importantes poetas de la lengua, nació en Buenos Aires en 1910 y llevó una vida variada e intensa. Estudió abogacía, fue tripulante de barcos mercantes y residió en diferentes países de América. Identificado con las ideas y los fines del movimiento surrealista, fundó en 1952, con Aldo Pellegrini, la revista A Partir de Cero. Su obra poética abarca Las cosas y el delirio (1941), Pasiones terrestres (1946), Costumbres errantes o la redondez de la tierra (1951), Amantes antípodas (1961), Fuego libre (1962), Las bellas furias (1966), Monzón napalm (1968), Los últimos soles (1980), El ala de la gaviota (1989) y Hacia una isla incierta (1992). Como pintor, actividad que también realiza, crea imágenes en una atmósfera de ensueño, ambigüedad y misterio que se corresponde perfectamente con su poesía. Una sombra donde sueña Camila O’Gorman (1973) fue su única -y extraordinaria- novela. Falleció en Buenos Aires en 1997.