8 oct. 2011

Análisis breve del cuento Manuscrito de un loco de Charles Dickens

Manuscrito de un loco

El relato

“Manuscrito de un loco” fue escrito en 1836 y pertenece a la colección “El guardavías y otras historias de Fantasmas” de Charles Dickens.

Se ha opinado que sus relatos trastornan haciendo cruzar [al lector] la frágil frontera entre la lucidez y la locura .

El argumento

La fotografía pertenece a Ramón Acevedo Arce, de Chile.

http://www.fotoperiodismo.org/source/html/GALARDON/ramonmencion/RETRATOS%20la%20LOCURA%20Mencion/index.html

Varios son los ejes que pueden mencionarse como temas tratados a través de la ficción de Dickens:

“la ironía reside en el modo en el que se aborda la locura del protagonista. El será un loco, pero es un loco astuto (logra cuantiosa herencia) y se da cuenta de la hipocresía de la gente y las injusticias que por egoísmo cometen los supuestamente cuerdos que son maquiavélicos, como los familiares de su joven esposa que sabiendo que esta enamorada de otro hombre la obligan a casarse con el sólo por conseguir su riqueza. Cuando ya no puede evitar ocultar a los demás su enfermedad, estando en el manicomio se siente feliz porque se ha liberado”. Es un saber popular que un loco puede ser inteligente, astuto, y actuar según sus elucubraciones: “acomoda” juicios de valor por sobre sus actos a su conveniencia, según el tipo de locura que sufra.

Un loco, es una persona que ha perdido la razón, o sufre de locura, enfermedad, que tiene trastornadas las facultades mentales. Según la Real Academia Española, el término loco define a quien tiene poco juicio, es disparatado e imprudente. El loco que protagoniza el relato de Dickens es quien, en la ficción escribe parte de su biografía, centrada en el proceso que sufre hasta enloquecer.

Hay muchas características de la psicosis (enfermedad psíquica comúnmente conocida como locura) que se describen en el relato:

· Replegarse sobre sí mismo, sin hablar con nadie:

“solía despertarme sobresaltado, caía de rodillas y rezaba para que se me perdonara la maldición de mi raza; cuando huía precipitadamente ante la vista de la alegría o la felicidad, para ocultarme en algún lugar solitario y pasar fatigosas horas observando el progreso de la fiebre que consumiría mi cerebro”.

· Cambios bruscos y profundos de la conducta: Está alegre en momentos inoportunos, siente de manera desbordada:

“Odiaba a ese hombre con todo el odio de un loco. Muchas veces mis dedos desearon despedazarlo”.

“...más que hablar grité, pues sentí que pasiones tumultuosas corrían por mis venas, y los viejos espíritus me susurraban y tentaban para que le sacara el corazón”.

· Creer sin motivos que la gente le observa, habla de él o trama algo contra él:

“solía reírme de puro placer, cuando estaba a solas, pensando lo bien que guardaba mi secreto y lo rápidamente que mis amables amigos se habrían apartado de mí de haber conocido la verdad”.

“cuando me acobardaba en cualquier rincón oscuro de una habitación atestada, y veía a los hombres susurrar, señalarme y volver los ojos hacia mí, sabía que estaban hablando entre ellos del loco predestinado; y yo huía para embrutecerme en la soledad”.

· Hablar a solas (soliloquio) creyendo tener un interlocutor, oír voces, tener visiones (alucinaciones visuales, auditivas) sin que existan estímulos:

“cuando me despierto sobresaltado de mi sueño y todo está tranquilo a mi alrededor, veo, de pie e inmóvil en una esquina de esta celda, una figura ligera y desgastada de largos cabellos negros que le caen por el rostro, agitados por un viento que no es de esta tierra, y unos ojos que fijan su mirada en los míos y jamás parpadean o se cierran (...)ese cuerpo es el de ella; el rostro está muy pálido y los ojos tienen un brillo vidrioso, pero los conozco bien. La figura nunca se mueve; jamás gesticula o habla como las otras que llenan a veces este lugar, pero para mí es mucho más terrible, peor incluso que los espíritus que me tentaban hace muchos años… Ha salido fresca de la tumba, y por eso resulta realmente mortal”.

· Tener períodos de confusión mental o pérdida de la memoria:

“Ahora no recuerdo ni las formas ni los rostros, pero sé que ella era hermosa”

· Experimentar sentimientos de culpabilidad, fracaso, depresión:

“Ella nunca me había querido; (...) pero yo no había esperado eso. Ella amaba a otro y a mí jamás se me había ocurrido pensar en tal cosa. Me sobrecogieron unos sentimientos extraños y giraron y giraron en mi cerebro pensamientos que parecían impuestos por algún poder extraño y secreto”.

La sensibilidad del loco

Al principio aparté cuidadosamente mis ojos de él, pues era consciente de lo que él no podía ni siquiera pensar, y me glorificaba en ese conocimiento: que la luz de la locura brillaba en mis ojos como el fuego.

Vale la pena incluir en este apartado algunas consideraciones desde el análisis de las imágenes visuales que ofrece el relato de este loco: el poder de su mirada, que transmite el grado de locura que lo invade, es un recurso potente para que la imaginación del lector vuele y se represente a este protagonista que pierde la cordura “por herencia familiar”.

Su destino es ser loco, y se siente liberado en su condición de encierro: esta paradoja parece hacer honor a la irracionalidad que pesa sobre sus hombros. En su casa, al comprobar que no es amado y que su mujer sufre por ese casamiento arreglado, siente un profundo ahogo que lo lleva a elaborar un plan de asesinato que luego cumplirá desordenadamente y bajo efectos de una profunda agitación, que Dickens expresa con frases rápidas, cargadas de descripciones sobre la locura: el éxtasis, el placer, la felicidad y el odio sin medida, la fuerza inhumana que posee el loco, el disfrute, la velocidad de sus actos, los pensamientos que pueblan su mente y los fantasmas, que llegan a dejar de asustarlo.

La imagen del final del relato es contundente: las sombras del ocaso y la primera luz de la mañana reiteran el destino gris del loco: ve a la figura que sigue en pie e inmóvil en el mismo rincón, escucha su cadena de hierro (que es música para sus oídos) y sigue saltando en su lecho de paja. Ese fue desde el principio su destino.

Las interpretaciones

Es un relato que abre al lector una serie de flexiones sobre la condición de un loco con respecto a su vida social, a sus interpretaciones sobre los sucesos que ocurren a su alrededor y de los que es protagonista, analizados desde su propia cosmovisión.

La pluma de Dickens no deja de ser autoreferencial. Su vida (que contextualiza cada uno de sus escritos) enmarca los sucesos, sentimientos y conclusiones expuestas en sus relatos.

En el libro titulado Revista de Asturias (1877-1833 y 1886-1889): Literatura, Ciencia y Sociedad en los Orígenes del Grupo de Oviedo de Andrés Osorio Hernández (que estudia las dos publicaciones científico-literarias dirigidas por Félix Aramburu y por Genero Alas) se encuentran mencionados todos los textos -originales y traducciones- que aparecen en la revista a través de su historia. Entre esos relatos se encuentra “Manuscrito de un loco”. Esto es lo que rescata Osorio Hernández sobre el texto: “... es una breve narración que responde al gusto de Dickens por los personajes marginales y los ambientes sórdidos, representados en esta ocasión por el texto autobiográfico de un loco malévolo que cuenta, desde la celda en que está encerrado y donde convive con sus propios fantasmas, su evolución hacia la locura”.

Es natural que los lectores de Dickens coincidan en la belleza de sus relatos y en lo que les produce al leerlos. Esta afirmación se comprueba al repasar las opiniones difundidas a través de libros de análisis o resúmenes de los argumentos de sus textos en la web. Podría afirmarse que sus “horizontes de experiencias” coinciden, y los lleva a tildar al terror propuesto por el escritor como estremecedor, sobrecogedor, sorpresivo e impactante . Esa es la experiencia estética más relevante al leer a este autor.

Para leer el cuento completo: http://vondrinio.wordpress.com/2006/10/04/el-manuscrito-de-un-loco-charles-dickens/

Sofía Prediger

2 oct. 2011

Análisis interpretativo: Poema 19 de Pablo Neruda


Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,

el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,

hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos

y tu boca que tiene la sonrisa del agua.

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Un sol negro y ansioso se te arrolla en las hebras

de la negra melena, cuando estiras los brazos.

Tú juegas con el sol como con un estero

y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

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Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.

Todo de ti me aleja, como del mediodía.

Eres la delirante juventud de la abeja,

la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.

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Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,

y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.

Mariposa morena dulce y definitiva

como el trigal y el sol, la amapola y el agua.

Este poema de amor de Pablo Neruda tiene como protagonista a la niña morena y ágil. Es presentada como el objeto de amor por el “yo poético” desde el primer verso y reitera con una anáfora en el noveno verso su constante recuerdo. No está presente, y se corrobora esta idea hacia la mitad del poema, cuando el verso reza: …”nada hacia tí me acerca”.El sol es la figura todopoderosa que da vida a través de sus rayos, incluso otorga alegría a la niña. Esto es expresado por el poeta con reiteraciones de la construcción “el que...” (hace las frutas, cuaja los trigos, tuerce las hojas, hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos y tu boca).

En la segunda estrofa el sol es descripto: es negro, característica que refuerza la condición morena de la niña en esa imagen visual; y es ansioso, -está siendo personificado- porque recorre la melena negra de la niña y se arrodilla en su cabello cuando ella estira los brazos. Ella juega y es comparada por esa acción con un estero. Esta comparación encierra una nueva imagen visual que introduce la idea de un paisaje húmedo, en referencia endofórica a los versos que mencionan la embriaguez de la ola y el agua.

La delirante juventud de la abeja es una metáfora que alude a la juventud de la niña, a su vitalidad; comparándola con la diligencia y rapidez de la abeja. Esto puede interpretarse a través del atributo “delirante” que antecede a “juventud”: puede aludir al sonido del zumbido del insecto al escucharlo volar o batir con velocidad sus pequeñas alas posado en algún lugar.

La niña continúa presente en las metáforas: es la embriaguez de una ola y tiene la fuerza de una espiga. Toda la potencia de su juventud es expresada a través de estos versos.

El yo poético reingresa fuertemente en el acontecer del poema en la cuarta estrofa. Hay una personificación: su corazón busca a la niña, pero la significación de la palabra sombrío pesa, se intuye que no puede encontrarla; sin embargo la ama, porque es alegre y puede escuchar su voz. Hay una imagen auditiva que expresa esto, es una voz personificada porque tiene características de delgadez y soltura.

Los dos últimos versos completan las descripciones de la niña, que es comparada con el ambiente en todo el poema: Es Mariposa morena dulce y definitiva, una presencia fuerte y colorida; es el trigal y el sol, la amapola y el agua. Todas las alusiones a la naturaleza incrementan la significación que da el sol, con luminosidad, que representa la salud y vitalidad de la niña, como fue expresado a lo largo de las estrofas anteriores.

Sofía.