17 nov. 2011

El sadismo anal de Erzsébet Báthory

Introducción

Se ha escrito mucho sobre Erzsébet Báthory. Las búsquedas de textos sobre su leyenda pueden hacerse realmente extensas. Hay dudas sobre la veracidad de los hechos contados, acerca de los 630 asesinatos que se le adjudican. La mayoría de los lectores eligen creer en ellos, porque se sumergen en ensayos y ficciones que describen los más sangrientos episodios que puedan encontrarse en la literatura universal, junto a otras narrativas del horror.

Las novelas más renombradas sobre la condesa son: Drácula, el no muerto (2009) y Ella, Drácula de Javier García Sánchez. También hay una lista de relatos que incluyen su historia en alguno de sus capítulos, como personaje secundario o como leitmotiv, como es el caso de 62/ modelo para armar, de Julio Cortázar.


Puede mencionarse especialmente la obra de Valentine Penrose en la que se inspiró Alejandra Pizarnik para realizar este ensayo poético en prosa para darle un marco a su texto. Ella afirmó ante una pregunta: “¿Cuál es mi estilo? Creo que el del artículo de la condesa. Insisto, una y otra vez, en la fascinación por el tema de mi nota. Nunca después volvió a sucederme algo parecido”.

“La Condesa Sangrienta” apareció primero en la revista ‘Diálogos’ y en ‘Testigo’; en 1971 fue publicado como libro por la editorial Aquarius. En 2009 fue lanzado por Libros del Zorro Rojo.

Muchos son los temas que dispara la lectura de “La condesa sangrienta” de Alejandra Pizarnik y que han sido analizados a través de diversas interpretaciones: la condición de mujer sola de la condesa, su vida de encierro en el castillo, la aristocracia, el poder, la impunidad, la magia roja, la melancolía -característica del hombre en la Edad Media y el Renacimiento-, el culto a la belleza, el egocentrismo a través de las miradas sobre sí misma en el espejo, la sangre -sus poderes rejuvenecedores y como característica vital de la mujer-, las significaciones del color rojo y la primacía del negro, las vampiresas, la maldad representada durante años en la figura de la mujer -incluso dentro de la interpretación religiosa-, lo siniestro, el razonamiento humano para diferenciar el bien del mal, lo dicotómico expresado a través de estos valores (Dios y Diablo, paraíso e infierno), la elección de sus victimas –todas mujeres-, y su condición de lesbiana expresada en casi todas las obras sobre ella. Aunque parece que todo ha sido escrito ya, hay un análisis que no ha sido agotado: el sadismo llevado a la práctica extrema en la cotidianeidad de la vida de la condesa.

La forma de sadismo de la condesa

A través de teorías freudianas y de otros estudios de psicología se trató el caso de Báthory a través de la explicación de la neurosis como es el caso de Isabel Monzón en un escrito académico sobre Báthory de 1994: “La Condesa fue, por mandato del patriarcado, empujada a lo siniestro. El hecho de ser mujer era condición suficiente para quedar relegada a la izquierda, del lado de los condenados, de los no elegidos. El vicio de la sangre, la oscuridad de lo clandestino, el destierro a los infiernos, le estaban destinados. Y ella obedeció el mandato.

Cuando Freud pasa revista a personas, sucesos, cosas o situaciones consideradas "ominosas", citando a Jentsch dice que "la duda sobre si en verdad es animado algo en apariencia vivo, y, a la inversa, si no puede tener alma cierta cosa inerte", genera el sentimiento de lo siniestro”, y hasta se estudió el tema del exceso presente en los textos sobre su vida como un acercamiento a las tragedias y mitos griegos. En este trabajo se intenta explicar a través del tema del sadismo las actitudes de la condesa y la trama del relato.

Es inevitable reconocer una intertextualidad directa con la obra del Marqués de Sade, quien quedó en la historia a través de su nombre, que se convirtió en el sustantivo que se utiliza para mencionar los actos cometidos con crueldad a las personas, por el contenido de la mayoría de sus escritos.

El sadismo, entendido como parafilia sexual, y definido como actos para la obtención de placer sexual a través de causar dolor físico o psicológico a alguien, está expresado en “La condesa sangrienta” a través de una exacerbación constante de las conductas sádicas por parte de la protagonista, que disfruta sin medida de las torturas inflingidas a sus víctimas.

Esta relación estrecha entre placer exclusivamente sexual y el dolor físico provocado a terceros se observa en la condesa. Sutilmente se incluyen detalles del erotismo que le provocan sus prácticas sádicas: “Durante sus crisis eróticas, escapaban de sus labios palabras procacesdestinadas a las supliciadas. Imprecaciones soeces y gritos de loba eran sus formas expresivas mientras recorría, enardecida, el tenebroso recinto. Pero nada era más espantoso que su risa”. Pero también se menciona el tema de manera directa: “el desfallecimiento sexual nos obliga a gestos y expresiones del morir (jadeos y estertores como de agonía; lamentos y quejidos arrancados por el paroxismo). Si el acto sexual implica una suerte de muerte, Erzébet Báthory necesitaba de la muerte visible, elemental, grosera, para poder, a su vez, morir de esa muerte figurada que viene a ser el orgasmo”.

Hay varios tipos de manifestaciones sádicas. En psicología, dentro de las teorías freudianas se conocen el sadismo oral y el anal, como fuente de inhibición que lleva al desarrollo del sadismo ya descrito en la adultez. En la condesa puede analizarse el primero, porque mordía a sus víctimas y el último, tomando como ejemplo algunos pasajes de la obra.

Características sádico-anales de Erzébet Báthory

Son dos: su condición de observadora y ama de las torturas –es ella quien dirige las acciones de las torturadoras-, y sus participaciones en algunas de ellas, como demostración fáctica de su necesidad de destrucción y control posesivo de la víctima.

Las escenas que hablan sobre los actos sádicos –quedan excluidas La fuerza de un nombre, Un marido Guerrero, El espejo de la melancolía, Magia negra, Baños de sangre, Castillo de Csejthe y Medidas severas por contener detalles de su biografía y patologías- pueden ser clasificadas según estas concepciones del sadismo anal que sufre la protagonista.

En La virgen de hierro Pizarnik escribe: “la condesa, sentada en su trono, contempla”. Esta cita es clara en la condición de espectadora de la protagonista, que puede sentir gozo ante la actitud de las torturadoras llevando adelante los actos sádicos que ella ha solicitado se lleven adelante.

Báthory es la dueña de las decisiones y ese poder es parte del sadismo en su posición de observadora: en la muerte por agua sucede algo similar, se le ocurre (o necesita) una nueva muerte ante sus ojos. He aquí la cita de la escena: “De repente

formula el nombre de alguna muchacha de su séquito. Traen a la nombrada (...) Ahora la muchacha está desnuda y parada en la nieve. Es de noche. La rodea un círculo de antorchas sostenidas por lacayos impasibles. Vierten el agua sobre su cuerpo y el agua se vuelve hielo”. El frío extremo funciona como último dolor penetrante en la víctima elegida; “la condesa contempla desde el interior de la carroza”.

En La jaula mortal se conjugan la pasividad de la condesa como observadora con su intervención en la tortura. Es un pasaje hacia su participación activa en otros tipos de martirios. Ella muerde a sus víctimas o les inflinge otras agresiones. Este es el fragmento que se está analizando: “ la "dama de éstas ruinas", la sonámbula vestida de blanco lenta y silenciosa se sienta en un escabel situado debajo de la jaula. Rojo atizador en mano, Dorkó azuza a la prisionera quien, al retroceder -y eh aquí la gracia de la jaula-, se clava por si misma los filosos aceros mientras su sangre mana sobre la mujer pálida que la recibe impasible con los ojos puestos en ningún lado. Cuando se repone de su trance se aleja lentamente. Han habido dos metamorfosis: su vestido blanco , ahora es rojo y donde hubo una muchacha hay un cadáver.

Por último, es necesario detenerse en la escena titulada Torturas clásicas que plasma la condición de sádica de Báthory y su búsqueda de control total sobre la situación, que llevada al extremo pone en juego al ciento por ciento esta parafilia cuando es ella quien ejerce la agresión de manera directa. En palabras de Pizarnik: “A veces colaboraba, y entonces, con gran ímpetu, arrancaba la carne -en los lugares más sensibles- mediante pequeñas pinzas de plata, hundía agujas, cortaba la piel de entre los dedos, aplicaba a las plantas de los pies cucharas y planchas enrojecidas al fuego, fustigaba (en el curso de un viaje ordenó que mantuvieran de pie a una muchacha que acababa de morir y continuó fustigándola aunque estaba muerta)”. En esta cita pueden apreciarse claramente las características del sadismo anal: el control y retención del objeto (la víctima) causa ensañamiento, incluso después de muerta.

A modo de conclusión

Más allá de todos los temas que pueden analizarse sobre el tratamiento ficcional de Pizarnik en la obra La condesa sangrienta queda demostrado que uno de ellos –el sadismo de la protagonista- puede ser analizado detalladamente en base a teorías psicológicas freudianas principalmente.

Quedan en el tintero muchas intertextualidades mencionadas y patologías evidentemente señaladas en la nouvelle.

Son interesantes las características estructurales en la obra, los epígrafes al comienzo de cada escena y su condición de palimpsesto, que se mencionan aquí como ejes posibles de ser analizados.

Bibliografía

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Monzón, Isabel; Báthory: Acercamiento al mito de la Condesa Sangrienta; Feminaria Editora. Buenos Aires. 1994. ISBN 987-99025-7-2 Consultado: 21/09/11

En: http://www.isabelmonzon.com.ar/prologo.htm

Penrose, Valentine; La condesa sangrienta; Editorial: Siruela; Año 1962.

Pizarnik, Alejandra; “La Condesa Sangrienta” en Testigo, año 1, Nº 1, Buenos Aires, 1966.

Consultado el: 05/10/2011

Descargado de: http://www.megaupload.com/?d=E5F7LDDD

Robert Crooks, Karla Baur; Nuestra sexualidad; traducción de Our sexuality; USA.(1999); Buenos Aires; 2000.

Urcaray, Magali; 'La Condesa Sangrienta', de Alejandra Pizarnik. 5 de mayo de 2009. Consultado: 21/09/11 En: http://www.papelenblanco.com/fantastico-ci-fi/la-condesa-sangrienta-de-alejandra-pizarnik

Venti, Patricia; La Dama de Estas Ruinas. Estudio de La Condesa Sangrienta de Alejandra Pizarnik; Ed. Dedalus; España; 2008. Consultado el: 05/10/2011 en:

http://books.google.com.ar

Otras páginas web consultadas el 05/11/11:

Sobre sadismo oral y anal:

http://www.educar-argentina.com.ar/AGO2005/educ100.htm

http://www.esacademic.com/dic.nsf/es_mediclopedia/50082/sadismo

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